Espacios recreativos: Kusi Kusi

Educando con títeres
Escribir sobre lo que recordamos de niños o lo que más valoramos sobre nuestra infancia puede hacernos perder en un sin fin de colores, anécdotas, juegos y demás cosas que, en su momento, pasamos por alto. Pero si de evocar imágenes se trata, las que vienen a mi memoria son las de un payaso que ya de edad avanzada solía entretener a los niños que acudíamos presurosos, cada domingo a disfrutar de su show en un rincón del Parque Salazar, hoy defenestrado en su nombre para denominarse LarcoMar. Las imágenes y los mensajes son importantes en nuestras vidas y quizás esa sea la razón que motivó a una joven espectadora a escribir desde Wisconsin para saber qué había sido de “Kusi Kusi”, ese pequeño personaje que junto a su perro “Mantequilla” era su alegría y la de sus hermanos que acudían a cada función de títeres en “La Cabañita”, lugar en que la maniobra de los muñecos de tela era más que una simple afición.
El amor y la entrega al arte. Estas dos grandes razones son las que han motivado a Victoria Morales y Gastón Aramayo a desarrollar Kusi Kusi, teatro y taller de títeres para el deleite de diversos niños. Compañía que lleva más de veinte años dando lo mejor de sí para todos los niños y adultos que acuden a sus espectáculo. El lugar inicial para esta aventura fue “La Cabañita” una casa –literalmente- mágica para que los personajes del mundo del títere se desplieguen a sus anchas. Un mundo que lamentablemente se rompió abruptamente, tras el diseño del Gran Parque de Lima, posteriormente Parque de la Exposición.
Sin embargo, esta destrucción que se basó en un desacierto del arquitecto que rediseñó el mencionado parque. No significó el fin para el Teatro Kusi Kusi que, gracias al apoyo solidario de la embajada de Finlandina, pudo retomar al parque de siempre.
Victoria y Gastón no se amilanaron y persistieron con sus personajes no de carne y hueso, sino de telas, retazos y de cualquier otro material que les pueda ayudar a recrear sus historias que, son hechas con un fin educador, más allá del espectáculo que sirve para recrear y para vivir.

Al hablar de sus muñecos, Victoria como buena educadora resalta que las obras del Teatro Kusi Kusi tienen un mensaje, buscan enseñar y revalorar lo nuestro. Y ello se evidencia en “Los bailes del Perú”, una muestra del folclore peruano. El mensaje educativo subliminal se refleja en obras como: “La gallinita trabajadora”, “El gatito presumido” y “El gallo, el rey del mundo”, obra actualmente en escena, en este último montaje se cuestiona el machismo del gallo sobre las gallinas que se ven obligadas a traerle comida debido a que creen que de él depende la salida del sol. Un tema que se desliza con propiedad, pero lo es todavía más, cuando en el intermedio de la obra, se escucha una rítmica canción que reitera la frase “Déjame vivir”, en claro rechazo a la práctica del aborto. Esta muestra reafirma que para enseñar temas complicados se requiere de imaginación y estrategia comunicativa. Los niños no son tontos y eso lo saben muy bien los integrantes de Kusi Kusi.
La labor de Victoria y Gastón no se remite solo a sus puestas en escena, que de por sí involucran esfuerzo y dedicación, ellos también enseñan lo mejor de su arte en diversos talleres que desarrollan durante el año. ¿El lugar? nada menos que el sótano de lo que es “La Cabaña” dentro del Parque de la Exposición, que aun cuando no es el ambiente más apropiado para su labor debido a la humedad reinante, se ha acondicionado con ingenio para persistir en su lucha creativa. Los promotores de Kusi Kusi, a lo largo de varios años, han venido enseñando y logrando –para alegría de ellos- discípulos en el arte del títere. Incluso muchos de sus alumnos los han acompañado en varias obras.

Para quienes quieren disfrutar del espectáculo que nos ofrecen Victoria y Gastón pueden acercarse todos los domingos a La Cabaña, hacia el lado de Paseo de la República, todos los domingos a las 11:00 de la mañana. La entrada para niños es de 5 soles y para los adultos 10 soles. Y para aquellos docentes interesados en acercar a sus alumnos al mundo del títere y a los valores que ellos suelen representar, pueden coordinar con el Taller Kusi Kusi y acceder a funciones escolares durante la semana. Les aseguró que no se arrepentirán. Viendo a Kusi Kusi y al gallo –que machista él- terminó quedándose solo y sin plumas, me enseñaron a revalorar ese espíritu de niño que, por cuestiones de la vida, intento olvidar pero sé que siempre está presente.
Ausencia de espacios recreativos
Unas líneas a propósito del taller Kusi Kusi que funciona en un ambiente inadecuado, no por voluntad propia sino porque la Municipalidad de Lima dispuso ese local, en tanto se cumpla la promesa de brindar un local más grande; promesa que como tantas de índole cultural parece que se desvanece en el tiempo. Espero que no. Sobre su situación en sí, debo destacar que no existen en Lima espacios adecuados para la recreación. Si uno quiere juegos existen los mecánicos, pero no los tradicionales los de madera, las mecedoras o las mesas de ajedrez. ¿Dónde están?. No lo sé. Si alguien me pasa la voz, sería ideal.

He vivido por varios años en Miraflores, un distrito casi perfecto, pero no lo es y eso me gusta también. En Miraflores sí existe una tradicional mesa de ajedrez —al frente del ex colegio Champagnat— y con vista al parque central. Ahora también en el parque Kennedy existe un área de juegos tradicionales infantiles. Algo que destaco, pero creo que no se replica en más lugares del distrito. Menos si me voy a otro extremo de la ciudad. En San Juan de Lurigancho, por ejemplo, durante mi estancia pude observar que los únicos espacios recreativos eran aquellos que se referían al fútbol. Es decir, una cancha para que el pueblo se divierta. Los teatrines, mesas de ajedrez, salas de cine club y otros espacios, pues han sido desechados de cualquier proyecto municipal. En paralelo, debo destacar que sí existen bibliotecas comunales, pero no tienen la difusión debida. Igual la recreación en sí no se promociona como debiera.
Quizás el parque zonal Wiracocha sea la opción adecuada para la diversión, pero también es limitante: áreas verdes, canchas de fútbol, vóley, una piscina y nada más. Debo decir que en semejante espacio de más de tres manzanas en extensión faltó creatividad. No me ufano de tener ideas grandiosas para dicho terreno, pero me gustaría que mi sobrino —el gran Javierito— que vive en este populoso distrito, pueda disfrutar de una obra de teatro, jugar con mimos o quizás ver una muestra itinerante de Kusi Kusi.

Sobre lo que expongo debo replicar la frase de una sección que en el programa NAPA se ha vuelto popular: “Me llega”, pues qué me llega: la desidia de las autoridades en ejecutar, muchas veces, proyectos sin sentido, en vez de orientar parte de sus recursos a la formación personal, es decir a impulsar el desarrollo de nuestra capacidad de percepción artística, de juego y de recreación.
Necesitamos revalorar nuestros espacios, que el cemento aprenda a conjugarse con la creatividad y el medio ambiente que nos rodea. La propuesta creo que no es vaga, por el contrario, tiene sentido para quienes creemos que la formación espiritual es básica para ser mejores personas. Y ello depende no solo de nuestra crianza sino de nuestros juegos, experiencias y vivencias. Quizá por ello existe el Día del Juego, un día en el que se recuerda que jugar es una fuente inagotable de placer, alegría y satisfacción. ¡A jugar se ha dicho!, aunque falten espacios para ello. Al menos creo que en el patio de mi casa puedo hacerlo, si es que el vecino de arriba no tira agua. En todo caso, llevaré a mi sobrino al Teatro Kusi Kusi y recrearemos a los personajes en casa. Yo también quiero jugar. ¿Dónde? Estoy averiguando.
Video y fotos: María Panta
Fuente fotos: Abigail Project y SimplyTedel’s

Miércoles, 16 Abril 2008, 4:30 pm 





[…] recreativos: Kusi Kusi April 16, 2008 - 5:30 pm | Alejandro Lombilla Escribio un articulo buenisimo hoyAqui hay un pedazo del articuloCompañía que lleva más de […]