Críticas de Luis Ramos


Alcalde Castañeda: ¿Cuándo acabarán las obras?

Obras en la Av. Javier PradoEsta es la pregunta recurrente de los limeños y limeñas en estos días, pues sucede que las vías públicas de nuestra ciudad lucen como si fueran pleno territorio de guerra, es casi imposible avanzar unos metros sin darse de narices con una pista en refacción o con alguna otra en construcción. Si ya de antes el tráfico era un caos, ahora lo es más, resulta casi absurdo que para ir de un punto a otro sea preferible ir a pie que en taxi o microbús, esto lo comprobé los días que asistí al Festival de Cine de Lima; tomando un taxi demoraba unos 40 minutos desde Dos de Mayo (en San Isidro) hasta el local de la CCPUCP, a pie lo hacía en 15 minutos, lo único bueno de esto es que por lo menos hacía algo de ejercicio.

Claro indicador del malestar es la encuesta que publicó el domingo pasado El Comercio, donde se ve a las claras el pesimismo del público limeño, la encuesta decia así:

Encuesta Ipsos Apoyo Lima

¿Cuándo cree que culminarán las obras de remodelación de pistas y veredas de Lima?
-En el 2008 11%
-A mediados del 2009 25%
-A fines del 2009 27%
-En el 2010 16%
-No precisa 21%

Se supone que todo este embrollo viene a cuento de embellecer la ciudad con miras a la cita de APEC en noviembre de este año, ¿terminará a tiempo el alcalde Castañeda con las obras?

Ya metiéndonos en arenas movedizas (es decir políticas) resulta contraproducente que a despecho del malestar, la aprobación del alcalde se mantenga en un envidiable 74%, Castañeda nunca ha experimentado índices debajo del 70% en lo que va de su gestión, cosa que ya soñarían el presidente Alan García, el Poder Judicial o el Congreso (22%, 13% y 9% respectivamente). Esto serviría para imaginar una futura mudanza de oficinas hasta el edificio del costado, un trueque de municipio por palacio de gobierno para el actual alcalde, pero ya sabemos que una vez en campaña las cosas no son tan fáciles, y que Castañeda en lides mayores habitualmente se desinfla. Fin de la lectura política.

Hace unos días caminaba por el terral que es ahora la avenida Petit Thouars, han pasado tantos días desde que levantaron el asfalto que han empezado a crecer plantitas en plena vía, me agaché y vi con asombro como la naturaleza rápidamente toma control de su territorio, no sé por qué pensé que no sería mala idea acabar con el pavimento y dejar que el verde invada toda la tira gris de esta avenida. Idea impracticable, sigamos con el progreso.

La blogosfera limeña sufre y grita:

El parque Castilla, una maravilla verde en Lince

Parque Ramón Castilla - Lince

Desde hace ocho años transito casi a diario por el parque Ramón Castilla, la razón es simple, trabajo a pocas cuadras del parque y mi casa también está situada cerca de él, de hecho para ir caminando de mi casa al trabajo debo cruzar la Av. César Vallejo -que divide en dos el parque- y caminar durante cinco minutos bajo la sombra de los muchos árboles que crecen en las casi 12 hectareas de este refrescante espacio verde de Lima.

La controversia

Hace unos años, durante la gestión del alcalde César Gonzáles, se levantó una gran polémica sobre un proyecto que sería un cambio drástico en la fisonomía del parque, se anunció la construcción de un complejo recreacional de grandes dimensiones que en caso extremo significaría la caida de varios árboles. Apenas se supo del proyecto, las voces en contra de vecinos y ambientalistas se alzaron hasta el cielo, los vecinos se organizaron e hicieron presión para que por lo menos se planificara las obras de acuerdo a un estudio de impacto ambiental, cosa que se dio, pero el alcalde contra viento y marea siguió adelante con el proyecto hasta culminarlo e inaugurarlo el 21 de julio de 2006.

Tengo la impresión que la jugada no fue del todo satisfactoria para Gonzáles, pues no pudo construir los proyectados espacios de negocio y diversión que harían del parque una especie de Larcomar linceño. Cualquier visitante actual puede observar el resultado de la obra: una laguna artificial de 2,000 metros cuadrados, un restaurante de dos pisos, módulos de seguridad y baños, anfiteatros, plazuelas con bancas y juegos mecánicos para niños. Algunas de estas obras fueran dadas en concesión para su explotación comercial.

Como dije antes vengo transitando el parque desde antes que se desatara la controversia, por ello puedo opinar viendo la foto del antes y el después. Creo que gracias a la presión vecinal no se depredó ni se excedió en el cemento, es más, viéndolo por el lado positivo, lo que básicamente cambió fue el extenso terral que albergaba los juegos mecánicos y que no constituía un patrimonio natural por ningún costado (Ver imagen de Google Earth). También puedo decir que antes este era un terreno de nadie, muy descuidado y con escasas medidas de seguridad, cosa que ahora ha cambiado. Por el lado negativo hay que deplorar el gusto huachafísimo de los arquitectos que nos legaron una amalgama de diseños y monumentos reñidos con la estética (punto alto de su arte: los pingüinos de la lagunilla). Pero haciendo cuentas el saldo es positivo, la gente usa el parque con más asiduidad que antes, y las propiedades aledañas han incrementado su valor. Claro que a largo plazo habrá que ver el impacto de las construcciones en la fauna del parque.
Un poco de historia y el parque hoy »