Departamento de Medicina de Rehabilitación del Hospital Almenara

¡Todos somos rehabilitadores!
El incremento del número de accidentes de tránsito, incendios, enfrentamientos entre pandilleros y, obviamente, aquellas enfermedades naturales de las que nadie está libre, ocasiona un alto número de personas con deficiencias, discapacidades o minusvalías.
El tratamiento para los casos más graves resulta complicado y, muchas veces, las víctimas del infortunio solo consiguen aliviar en algo su dolor. Pero como la fe es lo último que se pierde, la mayoría lucha por rehacer su vida y recuperar el tiempo perdido, aunque tenga que pasar meses completos visitando un hospital en silla de ruedas o usando algún ortético o prótesis.
No es necesario convivir con un ser discapacitado o con secuelas físicas o mentales, para entender el dolor ajeno. Menos aún para emprender actos de sensibilización en Lima.

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Martes, 22 Abril 2008, 6:57 pm
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